
Tengo
envidia de las personas que son mejores que yo, de a quienes les suceden sólo cosas buenas, de aquellos que aunque no se den cuenta todo les resulta y sale bien. Soy una gran envidiosa y quizás por eso me pasen cosas malas, pero porque tanto si al fin y al cabo todos tenemos envidia de alguien o algo. No existe la envidia sana porque eso no es real, nadie puede envidiar algo o alguien sin pensar que le sucedería si todo fuese mal o no tuviese lo que tanto anhelamos.
Tengo miedo de estar sola en la oscuridad, de que se burlen de mí en público y todos rían, de no encontrar el amor, de pasarme toda mi vida lamentándome y desperdiciarla en llanto. Soy una inmensa miedosa, pero quién no tiene miedos en la vida después de todo. La mayoría de las personas tienen miedos que pueden incluso llegar a convertirse en verdaderas fobias (con esto digo que yo tengo una terrible aracnofobia) que muchas veces terminan con una total desesperación.
Tengo el sueño de ser feliz, de tener lo que mi mente cada noche imagina, de vivir en un constante mundo rodeado de amores y gobernado por la paz. Los sueños hacen escapar de la realidad y ver o imaginar lugares imposibles de conseguir, porque dependen de quienes los sueñen y por lo tanto son inigualables.
Tengo la estúpida obsesión de comer chocolate en cualquier momento y a toda hora, de pasarme días jugando en el computador, de intentar millones de veces bajar de peso y luchar con ello a diario, de ver series de televisión hasta el punto de esperar nerviosamente cada nuevo capítulo, de coleccionar cosas llamativas para mis ojos y mente. Obsesiones tan fuertes que en algunos pueden llegar a ser serios problemas de conductas y para los demás verdaderas idioteces.
Tengo el genial deseo de ser enfermera, de viajar por el mundo y disfrutar de la belleza de la naturaleza, de ser regia y millonaria, popular y admirada por todos, el deseo de tener un hombre a mi lado y amarlo tanto como él a mí. Deseo…que palabra tan sacada de contexto y doble estándar.
Tengo la fantasía de volar por las nubes, de correr a una increíble velocidad, respirar bajo el agua, hablar con los animales y de convertir todo aquello en realidad. Está bien admito que hay otro tipo de fantasías en absoluto inocentes, pero esas son privadas y quedan en la mente de cada uno.
Tengo tristeza por sucesos ya vividos, por heridas constantes y por el simple hecho de sentir, por cosas que no puedo lograr u otras que definitivamente día a día veo que se alejan de mí andar. La tristeza se vuelve irritante, inútil y aún más profunda a cada momento del vivir, todos la sentimos por alguna vez en la vida y por siempre recordamos el motivo de su causa (lo que me lleva al siguiente Tengo).
Tengo aquél patético sentimiento del rencor, de no olvidar ni la más mínima cosa hiriente que digan o hagan y mucho menos a la persona (s) que lo haga (n), de guardar rencor durante muchos años sin ver una solución, de cegarme con él y llevarlo al extremo de la maldad. Sí soy bastante rencorosa y es por eso que lucho cada día para cambiarlo.
Tengo odio por todas las cosas que no me gustan de mí, por las injusticias que veo en el mundo, por las personas idiotas y estúpidas incapaces de ver la realidad y de ponerse en el lugar del otro, por aquellos que se creen mejores y que sólo lo que ellos piensan o dicen suele ser verdad. Qué más da…el odio me rodea…soy una especie de imán para éste sentimiento, sólo espero no seguir agregando más odios a mi gran lista.
Tengo la necesidad de sentir todo mil veces más fuerte de lo que realmente es, de sentir al mismo tiempo una infinidad de emociones indistinguibles y en algunas ocasiones de sentir sobre pensar, tal vez me pueda jugar en contra ser en extremo sensible y sentir al mil, pero si bien se puede ver como un defecto o debilidad también puede ser una gran virtud.
Sí es cierto…me faltaron muchas cosas que decir, pero nadie dijo que era un libro abierto…