
Hace un tiempo atrás hubiese dicho contra viento y marea que en la vida hay que preocuparse de los demás y que hay que ser atento y cortes, sin embargo, por estos día me he dado cuenta que no hay que preocuparse del resto…por qué y para qué tanta importancia a los problemas de los demás siendo que no les interesa escuchar absolutamente nada de ti.
He optado por un estilo de vida diferente a todo lo esperado, no pienso traicionar mis sentimientos, creencias e ideales por gente que un día está presente y al otro decide ignorar o cambiar de opinión y cegarse por sus tan geniales cualidades frente a la vida. Decidí escoger la individualidad por sobre el compañerismo, y de pasada me ahorro malos ratos y sentimientos de inferioridad.
No estoy dispuesta a seguir soportando humillaciones e indiferencias, la “buena onda” la he desplazado a autodefensa y agresividad, no me interesa decir lo que pienso y hacer daño porque me he acostumbrado a recibir lo mismo de quienes me rodean.
Hoy no es tiempo de confiar y ser vulnerable…se debe ser fría y pensar con la cabeza no con el corazón porque es traicionero y se deja engañar por caras simpaticonas y agradables.
Si pudiese hablar de desilusión creo que se acomodaría perfectamente a mi sentir, no confío en las personas ni siquiera en aquellas más cercanas. He puesto una coraza reforzada e impenetrable que no permite el paso de los sentimientos…cada vez es más difícil ser tierna o accesible, he cerrado la puerta a todo que expele amor. No importan las críticas ni razones es momento de pensar en mí…en lo que quiero y en lo que soy…