
Era algo nunca antes visto y, sin embargo, recordaba a alguna vieja historia. Una tierra lejana y rodeada de misterio, habitada sólo por seres extraordinarios y únicos, no existía algún mal y era todo un espectáculo de colores que el paisaje brindaba. "Es como vivir en un paraíso decía quién lograba acceder a él".
Es increíble cómo aquél que lo encontraba volvía a ser un niño...quizás no fisicamente, pero el alma volvía a brillar de alegría, la fantasía de volar era realidad y los sueños se sentían. De pronto aparecían cientos de hadas resplandecientes y de vivos colores que encantaban con sus danzas y dulces voces. Los animales eran libres y amables aún aquellos que eran salvajes, los habitantes del lugar eran en apariencia diferentes a los humanos, pero llenos de sentimientos buenos y felicidad.
No habían adultos...sólo niños felices sin problemos en los que pensar y sin alguna maldad o alguien a quien dañar. Una tierra de nunca jamás le llamaban sus habitantes...quizás porque existían sólo buenos sentimientos y todos eran felices para siempre...
¡YO SÍ CREO EN LAS HADAS!
¡I DO BELIEVE IN FAIRIES!
¡YO SÍ CREO EN LAS HADAS!
¡I DO BELIEVE IN FAIRIES!
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