sábado, 9 de enero de 2010

La chica de rojo


Con la mente completamente perdida decide entrar a darse una ducha; el agua cae fuerte y congelada sobre su largo y rojo cabello, sin embargo, parece no importarle y se mantiene estática mirando el vacío. Toma la toalla y sale con paso firme y seguro, se seca a medias el pelo, se pone un vestido de verano color rojo y recoge unas botas rojas junto con el paraguas también rojo. No parece importarle el frío y camina a toda prisa por la oscura ciudad cubierta de neblina y lluvia. De repente se queda quieta, se acerca a una banca y se sienta mirando hacia un lugar sólo posible en su mente, entonces como un ritual comienza a llorar igual que cada nuevo día.



Como si pudiese cambiar su destino…tan sólo se resigna al vivir intentándolo cada día, sin esfuerzo ni ambición arrastrada por el mundo y la tentación de que algún día se abra el cielo y no llueva más sobre su cabeza ni dentro de su alma….

Qué sucedería si....


Hay ciertas situaciones durante la vida que te dan fuerzas y energías para seguir adelante, que te impulsan y sostienen en momentos en los que todo parece desaparecer…pueden ser cosas de un pequeño valor como ver una puesta de sol, hasta algunas de inmenso valor como la vida, sin embargo, da miedo pensar que en un momento te puedes dar cuenta que poco a poco todas esas cosas van perdiendo esa magia y al final del día realmente no importa absolutamente nada.


Cuando sientes que tu corazón está rebosado de alegría con tan sólo soñar, pensar, imaginar o ver algo y luego…abres los ojos y te das cuenta que ya nada tiene ese brillo especial y que ya nada hace saltar tu corazón como antes…es simplemente frustrante, porque al final del día nos alimentamos de aquellos destellos y si ya no están presentes…qué sucede…. Es tal vez que cada día nuevo necesitas más y más cosas para ser feliz y por lo tanto te vuelves un ser algo codicioso…o será que te cansas de sólo vivir de aquellos momentos…y necesitas “algo” más especial….algo más “importante”….algo más “esencial”.



Las palabras perfectas jamás cruzan por mi mente….la luz nunca es lo suficientemente brillante y las confusiones con sus consecuencias son frecuentes.