
Cuando miras al cielo sueles ver cómo se mueve y lo ilimitado que es; creo que nadie nunca lo mira más allá que para ver un avión o algunos pájaros, nadie sabe de lo hermoso que se pierde a diario y sin tener que pagar.
Durante el día es genial ver las nubes aparecer y desaparecer, claro que todos saben que es la tierra la que se mueve pero sin duda el efecto es increíble. En ocasiones duele un poco mirarlo ya que gracias a la luz del sol con suerte duras unos segundos y después te cuesta ver bien. Luego durante la noche puedes apreciar ese exquisito color azul profundo cubierto de puntos destellantes llamados estrellas…pareciese que puedes ver sus formas y tamaños, que estuviesen a sólo unos pocos metros más de altura y que en cualquier momento caerán sobre tu cabeza, sin embargo, nada de eso es verdad…más lejos de nosotros no pueden estar, y ver que son bolas de fuego está totalmente descartado de la imagen romántica y tierna que les asignamos.
Aunque miremos el cielo ya sea de día y de noche, y en ambas situaciones veamos cosas que realmente no lo son…es genial poder hacerlo. Esto demuestra aún más lo hermoso que es el cielo y que se encuentra totalmente fuera de nuestro alcance…creo que por eso dicen que el paraíso se encuentra arriba…en el cielo.
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