lunes, 7 de junio de 2010

Caídas


Cuando en la vida no resultan las cosas que anhelas tiendes a desanimarte y pensar que para la próxima sí saldrán bien, pero cuando llevas años pensando y viviendo lo mismo se convierte en un círculo vicioso y frustrante. Lo peor sucede cuando se juntan todos esos problemas y hacen una especie de encerrona, hacen que el límite de tolerancia a la adversidad baje a cero y las fuerzas disminuyan lentamente.


Suele ocurrir este tipo de situaciones cuando menos lo esperas y cuando más débil te encuentras, no sé la razón de por qué tanto daño, sólo sé que el cansancio es cada vez más fuerte y las energías se agotan…sin fecha de recarga.


Un golpe (problema) fuerte te bota al suelo con la fuerza de un huracán, y el levantarse al instante es peligroso e imposible. Quizás con el paso del tiempo puedes recuperar algo de lo que tenías anteriormente, pero nunca serás ni tendrás lo mismo. Además como siempre digo “Los problemas no se toman vacaciones, no dan plazos ni se atenúan” simplemente atacan de forma desgarradora e insensata.


Es por eso que cuando recibes un golpe jamás debes levantarte de inmediato, porque es más que seguro que muy pronto vendrá el siguiente golpe y con mucha más fuerza que el anterior. Es preferible quedarse quieto en el suelo esperando o tratando de ver el siguiente problema así por lo menos el sentirlo no será tan doloroso.


Y aunque soy una convencida de no levantarse al instante suelo caer una y otra vez, por esta razón estoy tan agotada y frustrada, cada caída duele más que la anterior y la cicatrización de mi alma es lenta y torpe.



Hoy ha sido uno de aquellos días en los que caer es común, y en el que los golpes han dejado nuevas heridas por sanar, sin embargo, la energía se encuentra en cero y por el momento no hay posibilidad a una recuperación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario