
Tengo ganas de llorar y es sólo porque muero de miedo, quiero salir corriendo y escapar de todo posible suceso. Me asusta pensar en el futuro y los retos que con él vienen, me emociona pensar en la vida y en lo cruel o bonita que puede ser.
Todo cuanto nos rodea nos entrega VIDA, sin embargo, junto a ella siempre está la muerte. Esa muerte que tanto he deseado para mi tranquilidad, esa muerte que cada vez que abro los ojos a la realidad la veo destrozar corazones, robar amores y hacer sentir culpas. Es aquella muerte la que te hace replantear tu vida entera, luchar con todas las fuerzas por vivir y seguir junto a quienes amas. Si tan sólo tuviésemos la opción de continuar la lucha y mantener la esperanza al lado nuestro, de poder acabar lo que alguna vez comenzamos o simplemente pedir la tranquilidad y obtenerla.
Siempre he dicho que no temo a la muerte, pero cada día que vivo, veo como todo el mundo huye de ella, escapa con el máximo de los temores y la aborrece por sobre todo. Aún creo que es algo natural y que debe suceder tarde o temprano, pero sí me planteo la posibilidad de que cuando deje de no tenerle miedo, que cuando sólo quiera vivir sea demasiado tarde para mí.
Veo tantas tristezas e injusticias que sólo me dan ganas de llorar, y así como un día de lluvia mis ojos se convierten en nubes, se desliza delicadamente el agua y cae sobre mis mejillas inundando todo cuanto toca a su paso.
Tengo todos los miedos del mundo, excepto el mayor de ellos…morir.
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