He mirado el cielo millones de veces y aún no me canso...será tal vez porque siempre cambia o simplemente es impactantemente asombroso. De día parece un manto celeste con grandes y esponjosas manchas blancas que si te logras concentrar unos instantes, puedes incluso encontrar distintas figuras.
De noche en cambio, se cubre de un azul profundo y vibrante lleno de miles de pequeños puntos brillantes y algunos hasta fugaces.
Siempre es distinto un día a otro....y una noche a otra, pero lo que siempre impresiona es que si lo miras detenidamente te absorbe y abstrae de toda realidad.
Por eso aprovecho todas mis salidas para mirar hacia el cielo, escuchar música, pensar, recordar, soñar e imaginar para escaparme por tan sólo unos instantes de la prisionera realidad.
Pensar, soñar, creer, crear....confiar, avanzar y vuelvo a empezar.
Qué hacer...si no logro seguir adelante...lo intento...pero entre crear y confiar no me convenzo, entonces avanzo con temor y me arrepiento...para regresar de nuevo al comienzo.
Aaaaaaaaaaahh! que torpe soy......si la clave está en tan sólo confiar....
confiar cuesta demaciado!!!! ya te dije lo de mi problema a sentirme abandonada??? mmm pues yo creo que todo radica en eso...
ResponderEliminarel cielo es lindo, aunque creo que nunca fue azul como lo dicen los cuentos, aunque eso es otra historia...