martes, 26 de octubre de 2010

Es la rabia quizás


La cólera mutila el alma y la envenena lentamente hasta ahogar el cuerpo y la mente. Todo daño produce sufrimientos invaluables que dejan heridas para toda la vida, pero además dan paso al rencor; cuando te hieren no se olvidan jamás ni las palabras ni los hechos. El rencor consume desde el interior y se transforma en rabia pura; piensas y deseas cosas malas que jamás harías, pero te preguntas por qué siempre debes sufrir y tolerar aquel dolor.

Estoy harta de la resignación y conformismo pero no tengo las fuerzas para luchar contra mis sentimientos. Es fácil dejarse llevar por la corriente del pensamiento y ser fría, dejar de pensar en lo que es justo y lo que no lo es. Todos somos ególatras y arribistas, no es un pecado mortal que nos condene al infierno, pero cuando lo llevamos al extremo se convierte en maldad y a veces sin querer dañamos.

¿Cuál es mi palabra favorita? Fácil…INJUSTICIA.

¿Cuál es mi frase favorita? Me carga la gente vulgar.

¿Qué es lo que más deseo? Tranquilizar mi alma.

Mal


En la vida siempre se vive rodeados de gente por doquier; gente que viene, que va, que se queda, que se pierde, desvía o desaparece, y son tantas las personas que conoces que se hace casi imposible recordar a todos. Dentro de todas las personas que se conocen siempre hay algunas que te marcan y se quedan en el corazón, y otras a las que hubieses preferido jamás conocer.

A lo largo de mi vida he conocido un sinfín de personas que casi recuerdo en su totalidad con excepción de algunos detalles, sin embargo, no son demasiadas las que se han quedado en mi corazón y que hoy en día ya no están conmigo. Lo anterior no se debe a que se hayan ido, muerto o desaparecido ni nada por el estilo sino más bien ha sido porque yo me he alejado y hecho olvidar.

No soy de grandes cualidades y virtudes, soy más bien débil y estúpida, me es difícil demostrar todo lo que pienso o siento y no es porque me cueste o no quiera sino porque nadie se interesa en saberlo. Pocas personas siento que me han querido de manera real, tal vez se deba a que simplemente no soy importante y no tengo gran valor.

Me cuesta comunicar mis ideas, creencias y conocimientos, por esta razón siempre piensan o se hacen la idea de que soy idiota e introvertida. Estoy harta del juicio de tantos extraños engreídos que no hacen más que criticar y humillar, me cargo fácilmente con las malas vibras y adopto actitud de indiferencia ante las personas. Me encanta quejarme y decir si me duele algo, pero todos creen que sólo exagero mis males y dolores y se burlan con risitas fingidas de buena onda.

Un día cambiare y nadie será capaz de reconocerme…entonces se darán cuenta de que la estúpida y débil Susana era más que eso, pero será tan tarde que no mirare atrás y de la misma forma olvidare todo aquello que me quiso causar daño.

Día triste


Cómo odio ser tan extremadamente estúpida en la vida, es inevitable no darme cuenta tarde de las cosas idiotas que hago y que me hacen quedar como una completa tonta. Es simplemente tan fácil hallar la desilusión y desencanto en mí que tengo miedo de perder la poca confianza que me queda. La vida se encarga constantemente de demostrarme que soy un completo bicho raro y que no lograre nunca encajar en el mundo. Me esfuerzo día tras día para cumplir mis metas y sueños, y mantengo firmemente la constancia de no perder la batalla, sin embargo, cada vez que estoy cerca de encontrar una luz cae una tormenta que cubre y se lleva todo a su paso, dejándome tan sólo un débil hilo de esperanza.

He querido millones de veces parar y dejar todo atrás para comenzar de nuevo, pero es imposible sanar las heridas y buscar alternativas. No consigo salir del fondo del pantano sin lodo en mis pulmones, no consigo salir sin barro cubriendo mis ojos…simplemente no puedo.

No tengo grandes fortalezas, no soy especial ni maravillosa, me encuentro bastante más abajo del promedio de la población y soy fácilmente pisoteada por el resto, sin embargo, no olvido jamás mis sueños y sigo luchando desde abajo…desde lo más bajo de la cadena de vivencia.

Descansa


Siempre he creído que la muerte llega cuando menos se espera, y es por esa razón que creo que es totalmente válido dejar por escrito lo que se piensa o siente para así evitar asuntos pendientes que puedan atormentar el alma.

Es poco común que las personas piensen en la muerte sobre todo a edades tan tempranas de la vida. Cuando se es adulto mayor es bastante frecuente, pero no cuando se tienen muchos años por delante. En mi caso particular, me es inevitable no pensar en la muerte como una solución o escape a mis tormentos, tal vez siga sufriendo de igual modo mi alma, pero me gusta creer que la muerte es para descansar y olvidar todo lo vivido.

A veces me encuentro tan cansada de la vida que lo único que pido es una vía de escape y consuelo de “quienes me aman”, pero cuando extiendo la mano para recibir todo ese apoyo lo único que me entrega compañía es la soledad y en su forma más cruel se deleita enfrentándome a su poder y demostrándome que no soy nada más que una miserable en busca de un amor que nunca nadie me dará. Me es difícil aceptar sólo a la soledad como mi acompañante, pero el tiempo es capaz de convencer que hasta las cosas más malas te ayudan, así es que no suele tomar muchos años resignarse y aceptar la condena.

Por otra parte en la mente siempre se encuentra como un pensamiento de salida fácil la muerte, y no es que pienses sólo en asesinarte sino más bien con desear que un día te vayas a dormir en paz y no despiertes jamás. Que sea rápido, sin dolor y sin ser suicidio. Descansar simplemente descansar.

Años


Los males que no tienen fuerza

para acabar la vida, no han de tenerla

para acabar la paciencia.

M. DE CERVANTES

A lo largo de la vida suceden numerosas situaciones que acarrean malestares con grandes sufrimientos y angustias. Todos los seres vivos sufren algún tipo de mal durante su existencia, es algo innegable que acompaña desde el momento de nacer nuestros caminos. Cada paso a dar se ve enfrentado a obstáculos que dependiendo de su fuerza quedan para siempre en la memoria. Se supone que los humanos aprendemos de los errores, pero es común ver en las personas que esta regla no se aplica; siempre caemos en las mismas situaciones de las que en un tiempo atrás habíamos prometido nunca más caer. También sabemos que el errar es humano y, por lo tanto, serenamos nuestras almas con frases de dudosa reputación y gran valor popular.

No es fácil enfrentarse a situaciones extremas en las que nuestros sentimientos se ven comprometidos, pero los seres vivos nos caracterizamos por una gran fuerza interna y constancia para salir adelante. Nuestro organismo es un gran ejemplo de los niveles de supervivencia a los que podemos llegar; internamente contamos con un sin número de mecanismos capaces de resistir a condiciones deplorables en las cuales se adoptan diferentes criterios para proteger aquellos sistemas más vitales para sobrevivir.

Es así como vivimos años y años luchando con los obstáculos que se presentan, adaptándonos al medio ambiente y a las condiciones planetarias y del universo que cambian constantemente.

Sin embargo, en ciertos escenarios el daño sentido llega a valores incalculables para la resistencia emocional de las personas y, es en esas situaciones cuando la esperanza se pierde y se da paso a la amargura y desamparo. Todas las sensaciones se vuelven tan extremas que no hay nada ni nadie que pueda ofrecer una solución y la desesperación gana ante la vida.

La paciencia es ser constante, es tener la capacidad de ver más allá de lo que nos rodea y poder tolerar y encontrar soluciones que si bien no compensan puedan tranquilizar. No es fácil ni agradable, pero son tantos los años que se viven, y tantas las ocasiones para sufrir que es mejor buscar soluciones y mantener la esperanza.

jueves, 21 de octubre de 2010

Desigualdad, Esperanza y Oportunidad

Con cada nuevo despertar comienzo pensando en que será un día lindo y digno de recordar, sin embargo, me es inevitable no ver las señales de desigualdad, maldad, injusticia y falsas realidades unidas por quienes dominan la economía de las naciones y con el sólo objetivo de poseer aún más de todas las riquezas que ya tienen, con ansias por más poder y con mayor sentimiento de grandeza sobre la población de escasos recursos.

Todos quienes dicen ser líderes sindicales dispuestos a luchar por la dignidad y derechos de los trabajadores son sólo falsos profetas que a partir de gente honesta y trabajadora se benefician de ellos y venden a quienes más poder tienen.

Los gobernantes de todas las naciones del mundo se inician con campañas inspiradas en honor, lealtad, igualdad y lucha por la gente de menos recursos, pero al llegar al poder olvidan todos los valores y el significado de humanidad, y se disponen a atiborrar sus bolsillos a través de la inocencia de los electores que con cada nueva elección ponen sus ilusiones para un futuro mejor, intentando confiar en los políticos (gente sucia, sin valores y colmados de ganancias por los pobres).

En cada continente existen millones de personas que luchan cada día por tener alimentos para sus familias, por obtener el respeto que nos merecemos por el sólo hecho de ser humanos, por querer avanzar y ser mejores, y en un extremo aún más importante; luchar por vivir……

La naturaleza pide por su salvación; da gritos de agonía por el daño que ha recibido y sigue aún recibiendo sin compasión…todo cuanto nos rodea es debido a la grandeza de nuestra madre naturaleza y nosotros como acostumbramos desde hace siglos, ignoramos sus regalos y nos cegamos con superficialidades que la hieren y que en un futuro próximo devastará a la humanidad.

Las personas hoy en día sólo quieren bienes materiales; estamos rodeados de aparatos tecnológicos y aún quieren más ¿No es ya suficiente con lo que tenemos?

NO basta con criticar…debemos actuar…abrir los ojos a la cruda realidad y admitir los errores del pasado, no podemos seguir confiando en que se encontrara la vida eterna y olvidaremos todo el daño cometido. Cuando se dice que “la unión hace la fuerza” no es sólo una frase quiché…sino más bien la esperanza de algún día lograr la unión de las naciones y no sólo soñar con un futuro mejor…sino vivirlo.

Tanto sentir


Por qué es siempre tan difícil analizar la vida, obtener lo que anhelas y encontrar un lugar en el mundo. Es agotador estar constantemente pensando y cuestionando todo lo que hacemos o dejamos de hacer. Cada paso que damos se ve entorpecido por el miedo, la ansiedad, la inseguridad, la frustración y los deseos de ser el mejor.

Estamos en una constante lucha interna tratando de sentirnos y vernos geniales cuando lo que realmente importa en este mundo es el respeto que demostramos hacia la vida. Todo cuanto nos rodea nos entrega el mensaje de egocentrismo y ansías de poder.

La inigualable publicidad se ha encargado durante años de lavar los cerebros de las personas y poner en ellos lo que beneficia sólo a la parte económica alta de las sociedades mundiales. Las grandes multitudes se resignan fácilmente y ceden sus mentes al pensar, a la conciencia y al razonamiento; actúan como animales llevados por un mar de ansías de obtener lo que ven y les imponen y no de lo que realmente se necesita. Es así como hoy en día la juventud es débil y absurda, se creen y ven geniales y no se percatan que en verdad son sólo unos payasos manipulados por la globalización.

La gente mayor tampoco es consciente de la realidad, el cambio vivido por las sociedades debido al enorme avance tecnológico y al gran retroceso económico ha repercutido en lo profundo de los valores y la moral. El respeto exigido no se concuerda con el actuar del paso de los años; hoy todos exigen respeto de los dientes hacia afuera y al momento de desenvolverse olvidan cualquier gesto de consciencia para dar paso a la ineptitud y prepotencia.

El mundo completo está inmerso en una infame niebla espesa y contundente de avaricia y mezquindad. Es difícil avanzar por un camino a ciegas que se encuentra rodeado de viles distracciones; es fácil caer en el fanatismo de grupos con nobles causas que se ciegan y pierden el auténtico camino hacia la verdad.

Para un mundo…mil religiones; todas con distintas propuestas, acciones, enseñanzas, alabanzas y prohibiciones, pero tan ciegas que no se dan cuenta que todas tienen un sólo objetivo: “amar a Dios”. Por qué entonces creer en sus palabras y en sus falsas sabidurías…si al final del día…lo que importa son nuestras acciones e idealismos.

Viaje en Tren


Fue un viaje lento...rodeado de nostalgia y agonía por las historias vividas que dejaron tanto daño a su paso. Los kilómetros se hicieron eternos en los asientos enmohecidos de un tren longevo y moribundo, cubierto por la desolación y añoranza de siglos pasados en los que la aristocracia reía y disfruta de la comodidad y modernismo de su mecánica funcional. Hoy varios años después de aquellas historias forasteras, pocas personas lo utilizaban para viajar, pero aún así se podía sentir al subir que contenía parte de los cimientos de la historia.

Yo por mi parte no tenía un destino al cual llegar o que me estuviese esperando, sólo había decidido comenzar a respirar desde el principio y surgir del pozo de lodo en el que me hallaba. Era un día cálido pero no en exceso, desde mi asiento podía ver como se desplazaban las nubes y daban paso a la calidez del sol, su brillo era tenue pero acogedor, el paisaje era un tanto árido, no se observaban grandes extensiones verdes pero los árboles que aparecían se veían maravillosamente iluminados y aún eran capaces de prestar sombra bajo sus frondosas copas. A momentos me parecía estar flotando en una nube y lograr ver el verdadero don de la naturaleza. Todo cuanto había vivido podría haber desaparecido en un instante si no fuera por aquel dolor que me acompañaba en lo más profundo del alma. A pesar de escuchar música clásica podía oír el ruido del tren, fuerte y avasallante que parecía amenazar a quien se interpusiera en su camino.

La soledad era algo que odiaba, temía a su crueldad y ambición hiriente, sin embargo, ahí estaba…acompañando mi viaje sin retorno a un destino desconocido y poco alentador. Por un instante cerré los ojos y sentí el suave viento que entraba por las ventanas, fue entonces que note una tibia y delicada lágrima que se deslizaba por mi mejilla que poco a poco fue alcanzada por la del otro lado. Quise abrir los ojos y secar el llanto, pero no tenía fuerzas suficientes para maniobrar y me resigne como siempre lo he hecho a sentir…una vez más.

No tengo real conciencia de cuantas horas estuve así…podría parecer toda una vida de sufrimiento o tal vez unos instantes de franqueza. Quizás sea mejor olvidar e intentar calmar la angustia con la esperanza…una esperanza que pende de un frágil y débil hilo de vida. Una vida que aún no nace y que ya sabe de sufrir, de llorar y de querer morir.

Tal vez el destino se encargue de organizar todo y pueda mostrarme el camino a seguir…espero que todo el daño cometido y el sufrimiento ganado me sirva para comenzar de cero y así entregar lo mejor que tengo de mí…por el momento sigo pensando y sintiendo.