martes, 26 de octubre de 2010

Descansa


Siempre he creído que la muerte llega cuando menos se espera, y es por esa razón que creo que es totalmente válido dejar por escrito lo que se piensa o siente para así evitar asuntos pendientes que puedan atormentar el alma.

Es poco común que las personas piensen en la muerte sobre todo a edades tan tempranas de la vida. Cuando se es adulto mayor es bastante frecuente, pero no cuando se tienen muchos años por delante. En mi caso particular, me es inevitable no pensar en la muerte como una solución o escape a mis tormentos, tal vez siga sufriendo de igual modo mi alma, pero me gusta creer que la muerte es para descansar y olvidar todo lo vivido.

A veces me encuentro tan cansada de la vida que lo único que pido es una vía de escape y consuelo de “quienes me aman”, pero cuando extiendo la mano para recibir todo ese apoyo lo único que me entrega compañía es la soledad y en su forma más cruel se deleita enfrentándome a su poder y demostrándome que no soy nada más que una miserable en busca de un amor que nunca nadie me dará. Me es difícil aceptar sólo a la soledad como mi acompañante, pero el tiempo es capaz de convencer que hasta las cosas más malas te ayudan, así es que no suele tomar muchos años resignarse y aceptar la condena.

Por otra parte en la mente siempre se encuentra como un pensamiento de salida fácil la muerte, y no es que pienses sólo en asesinarte sino más bien con desear que un día te vayas a dormir en paz y no despiertes jamás. Que sea rápido, sin dolor y sin ser suicidio. Descansar simplemente descansar.

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