
Por qué es siempre tan difícil analizar la vida, obtener lo que anhelas y encontrar un lugar en el mundo. Es agotador estar constantemente pensando y cuestionando todo lo que hacemos o dejamos de hacer. Cada paso que damos se ve entorpecido por el miedo, la ansiedad, la inseguridad, la frustración y los deseos de ser el mejor.
Estamos en una constante lucha interna tratando de sentirnos y vernos geniales cuando lo que realmente importa en este mundo es el respeto que demostramos hacia la vida. Todo cuanto nos rodea nos entrega el mensaje de egocentrismo y ansías de poder.
La inigualable publicidad se ha encargado durante años de lavar los cerebros de las personas y poner en ellos lo que beneficia sólo a la parte económica alta de las sociedades mundiales. Las grandes multitudes se resignan fácilmente y ceden sus mentes al pensar, a la conciencia y al razonamiento; actúan como animales llevados por un mar de ansías de obtener lo que ven y les imponen y no de lo que realmente se necesita. Es así como hoy en día la juventud es débil y absurda, se creen y ven geniales y no se percatan que en verdad son sólo unos payasos manipulados por la globalización.
La gente mayor tampoco es consciente de la realidad, el cambio vivido por las sociedades debido al enorme avance tecnológico y al gran retroceso económico ha repercutido en lo profundo de los valores y la moral. El respeto exigido no se concuerda con el actuar del paso de los años; hoy todos exigen respeto de los dientes hacia afuera y al momento de desenvolverse olvidan cualquier gesto de consciencia para dar paso a la ineptitud y prepotencia.
El mundo completo está inmerso en una infame niebla espesa y contundente de avaricia y mezquindad. Es difícil avanzar por un camino a ciegas que se encuentra rodeado de viles distracciones; es fácil caer en el fanatismo de grupos con nobles causas que se ciegan y pierden el auténtico camino hacia la verdad.
Para un mundo…mil religiones; todas con distintas propuestas, acciones, enseñanzas, alabanzas y prohibiciones, pero tan ciegas que no se dan cuenta que todas tienen un sólo objetivo: “amar a Dios”. Por qué entonces creer en sus palabras y en sus falsas sabidurías…si al final del día…lo que importa son nuestras acciones e idealismos.
como extrañaba ese pensamiento tuyo, como extrañaba hablar contigo por msn en verdad te hechaba mucho de menos, sabes que en la universidad hablamos lo justo y necesarios muchas veces, pero es aqui en tu blogg donde te siento mas cercana que nunca, y te creo, y comparto tu opionion de este texto aunque quizas yo tenga mas esperanzas! asique te contagiare un poco de ellas.
ResponderEliminarme gusto mucho el cuento del viaje en tren, espero con ansias los 5 textos siguientes.