
En la vida siempre se vive rodeados de gente por doquier; gente que viene, que va, que se queda, que se pierde, desvía o desaparece, y son tantas las personas que conoces que se hace casi imposible recordar a todos. Dentro de todas las personas que se conocen siempre hay algunas que te marcan y se quedan en el corazón, y otras a las que hubieses preferido jamás conocer.
A lo largo de mi vida he conocido un sinfín de personas que casi recuerdo en su totalidad con excepción de algunos detalles, sin embargo, no son demasiadas las que se han quedado en mi corazón y que hoy en día ya no están conmigo. Lo anterior no se debe a que se hayan ido, muerto o desaparecido ni nada por el estilo sino más bien ha sido porque yo me he alejado y hecho olvidar.
No soy de grandes cualidades y virtudes, soy más bien débil y estúpida, me es difícil demostrar todo lo que pienso o siento y no es porque me cueste o no quiera sino porque nadie se interesa en saberlo. Pocas personas siento que me han querido de manera real, tal vez se deba a que simplemente no soy importante y no tengo gran valor.
Me cuesta comunicar mis ideas, creencias y conocimientos, por esta razón siempre piensan o se hacen la idea de que soy idiota e introvertida. Estoy harta del juicio de tantos extraños engreídos que no hacen más que criticar y humillar, me cargo fácilmente con las malas vibras y adopto actitud de indiferencia ante las personas. Me encanta quejarme y decir si me duele algo, pero todos creen que sólo exagero mis males y dolores y se burlan con risitas fingidas de buena onda.
Un día cambiare y nadie será capaz de reconocerme…entonces se darán cuenta de que la estúpida y débil Susana era más que eso, pero será tan tarde que no mirare atrás y de la misma forma olvidare todo aquello que me quiso causar daño.
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