
Fue un viaje lento...rodeado de nostalgia y agonía por las historias vividas que dejaron tanto daño a su paso. Los kilómetros se hicieron eternos en los asientos enmohecidos de un tren longevo y moribundo, cubierto por la desolación y añoranza de siglos pasados en los que la aristocracia reía y disfruta de la comodidad y modernismo de su mecánica funcional. Hoy varios años después de aquellas historias forasteras, pocas personas lo utilizaban para viajar, pero aún así se podía sentir al subir que contenía parte de los cimientos de la historia.
Yo por mi parte no tenía un destino al cual llegar o que me estuviese esperando, sólo había decidido comenzar a respirar desde el principio y surgir del pozo de lodo en el que me hallaba. Era un día cálido pero no en exceso, desde mi asiento podía ver como se desplazaban las nubes y daban paso a la calidez del sol, su brillo era tenue pero acogedor, el paisaje era un tanto árido, no se observaban grandes extensiones verdes pero los árboles que aparecían se veían maravillosamente iluminados y aún eran capaces de prestar sombra bajo sus frondosas copas. A momentos me parecía estar flotando en una nube y lograr ver el verdadero don de la naturaleza. Todo cuanto había vivido podría haber desaparecido en un instante si no fuera por aquel dolor que me acompañaba en lo más profundo del alma. A pesar de escuchar música clásica podía oír el ruido del tren, fuerte y avasallante que parecía amenazar a quien se interpusiera en su camino.
La soledad era algo que odiaba, temía a su crueldad y ambición hiriente, sin embargo, ahí estaba…acompañando mi viaje sin retorno a un destino desconocido y poco alentador. Por un instante cerré los ojos y sentí el suave viento que entraba por las ventanas, fue entonces que note una tibia y delicada lágrima que se deslizaba por mi mejilla que poco a poco fue alcanzada por la del otro lado. Quise abrir los ojos y secar el llanto, pero no tenía fuerzas suficientes para maniobrar y me resigne como siempre lo he hecho a sentir…una vez más.
No tengo real conciencia de cuantas horas estuve así…podría parecer toda una vida de sufrimiento o tal vez unos instantes de franqueza. Quizás sea mejor olvidar e intentar calmar la angustia con la esperanza…una esperanza que pende de un frágil y débil hilo de vida. Una vida que aún no nace y que ya sabe de sufrir, de llorar y de querer morir.
Tal vez el destino se encargue de organizar todo y pueda mostrarme el camino a seguir…espero que todo el daño cometido y el sufrimiento ganado me sirva para comenzar de cero y así entregar lo mejor que tengo de mí…por el momento sigo pensando y sintiendo.
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